Si preguntas por mí no decir que no estoy.
Si te miento me siento culpable.
Si cometo un error te llevo rosas.
Si me miras a los ojos no te puedo negar nada.
Si respiras en mi oreja caigo rendido a tus pies.
Si me dices un "te quiero" doy mi vida por tí.
Pero tú... la frialdad ha adquirido un nuevo significado luego de tu aparición.
Mereces aplausos, sabes perfectamente como jugar a los titeres,
y eso que soy yo el que hace obras infantiles.
Puedo controlar a 40 niños hiperquinéticos,
pero no puedo controlar a un pendejo mitómano.
Felicidades, lo conseguiste. Sólo uno más. Punto.
["Para enamorarme basta una hora" - La maldita Primavera.]


